Basauri

Kepa Crespo: “Cambian las formas pero el patín aún tiene mucha salud”

Kepa Crespo Skate Basozelai 2017
Kepa Crespo // Cedida

El skate siempre ha estado presente en Basauri y Kepa Crespo Minayo (Basauri, 1974), aficionado a este deporte desde su juventud, ha visto cómo ha crecido este deporte en el pueblo sobre cuatro ruedas. Veterano del patín y presidente de la Asociación Skate Basauri (ASB), fundada junto a Mikel Gabiola, Aritz Rodríguez e Iñigo Rodríguez, lleva surfeando las calles desde la última década del siglo XX.

¿Desde cuándo se hace skate en Basauri? Ya se patinaba desde finales de 1980 y en los 90 llegó el boom del skate, que coincidió con la inauguración de las pistas en Basozelai y la creación de la asociación BST (Basauriko Skate Taldea). En aquella época todos los chavales teníamos un patín.

¿Basauri llegó a ser referente del skate hace algunos años? Las personas que no sienten inquietud por el skate quizá no se den cuenta, pero cualquiera que investigue un poco puede ver que Basauri ha sido un icono del patín en Bizkaia. Es un pueblo muy importante que ha tenido mucho patín y de donde han salido muchos proyectos relacionados: publicaciones, marcas… Por ejemplo la revista ‘Dogway’, que se fundó en Basauri en 1997.

¿A día de hoy, cuántos vecinos hacen skate? Puede haber unas 70 o 100 personas que patinan en Basauri, pero lo que ocurre en el pueblo es que, al tener uno de los mejores spots, es decir, un lugar donde, debido a sus características, es ideal para practicar con el patín, tanto las pistas que se crearon para ello, como el ‘Embarca’ (la plaza de Ibarrola), miles de skaters se acercan para practicar aquí.

La plaza del ‘Embarca’ es un claro ejemplo de spots que no se ha diseñado para el patín y que se ha descubierto posteriormente. Y estos lugares tan emblemáticos atraen mucho skater de fuera. Por Basauri han pasado equipos norteamericanos, europeos…

Pero no siempre ha sido así, durante la legislatura del PSE y PP en Basauri, intentaron prohibir que se patinara en el ‘Embarca’, pero la ASPIB, la Asociación de Skater de la Plaza de Ibarrola de Basauri, activa entre el 2000 y el 2012, logró que los que llevábamos más de diez años patinando en esta plaza siguiéramos en ella y gracias a ello también se empezó a conmemorar el campeonato del ‘Embarca’ que se hacía todos los años en fiestas.

kepa crespo 2016 skate basauri

Kepa Crespo con su skate // Cedida

¿A medida que la edad avanza los skaters se retiran o es algo generacional? Hace años, la media de edad de los que practicaban el skate era menor que ahora porque no existían precedentes del patín moderno. Entre los años 87 y 90 ya empezó a modernizarse el tema del patín y los que empezamos rondábamos los 14 años. Esa generación es la mía y nosotros hemos seguido patinando. Además, muchos han tenido hijos y vienen con ellos a patinar. Ahora ha surgido también una nueva generación de chavales que rondan los 20 años que llevan en este mundillo desde los 12.

Si vienes un día a las pistas o al ‘Embarca’ y te sientas a mirar verás que hay tanto chavales de 10 años como patinadores de 40. Digamos que la media se puede situar en los 20 y 30 años entre los aficionados a este deporte.

¿Qué asociaciones tenemos en Basauri que sigan activas? En su día, los mayores del mundillo nos juntamos para oficializar todo lo relacionado con el patín, crear los campeonatos, eventos, escuelas para los chavales… y procurar que el skate siga activo.

Por ello en Basauri fundamos en el año 2012 la Asociación Skate Basauri (ASB), tras el primer campeonato de skate en Basozelai, y desde la que nos ocupamos de que el patín en el pueblo goce de buena salud, de que las instalaciones estén bien, que se organicen eventos, de hacer escuelas para que esta nueva generación de jóvenes se enganchen al deporte.

Gracias a la ASB organizamos al año tres campeonatos oficiales en Basauri: dos en junio en las pistas de Basozelai y en San Miguel y el del ‘Embarca’ en octubre, en la plaza de Ibarrola.

Creo que tener una asociación nos ayuda a quitarnos esa fama de ‘malotes’ que tienen los skaters y poder reivindicar lo que nos parece justo tirando de un estamento oficial cuando lo necesitamos. Como cuando se funde alguna bombilla en el skatepark o nos encontramos cristales o botellas tiradas, algo que nos ha pasado muchas veces.

¿Y cómo hacéis frente a todas las actividades que organizáis? No recibimos ayudas directamente para la asociación. Nosotros partimos desde la pureza del primer evento que realizamos, ese en el que todos los skater participan y se ayudan entre ellos para montar algo bonito con poco presupuesto. Nosotros podemos crear más campeonatos gracias a que el Ayuntamiento deja a la Asociación un dinero con el que gestionar los eventos.

Todo el dinero va destinado al evento, a la infraestructura, a los premios y a los materiales como tablas, ruedas, sudaderas… Los que estamos ahí, con el micro, los jueces o los organizadores no cobramos. Con ese presupuesto vamos a las tiendas de skate que conocemos cuyos dueños han patinado con nosotros o al de alguna marca que nos apoya y compramos material para regalarlo a los ganadores de los campeonatos. Herriko Taldeak también nos apoya destinando parte del dinero de fiestas para el campeonato de skate del ‘Embarca’ durante las fiestas de Basauri.

¿Ha habido mejoras en las pistas? Una de las más grandes fue la renovación de las pistas de Basozelai tras dos años de lucha por parte de la ASB, lo cual también ha traído nuevos chavales a patinar, que no era el principal ni el único objetivo, pero sí era uno de los propósitos de la asociación.

¿Cómo motiváis a los chavales para que empiecen a practicar con el patín? En los 90 fue un boom y se convirtió en el juguete nuevo de todos los niños, por lo que se practicaba mucho. Todos teníamos un patín. Ahora se mantiene más o menos el número de aficionados pero ha tenido altibajos.

Antes ibas a patinar y, como entonces no se había hecho la plaza de Ibarrola, todos se juntaban en Basozelai. Había tantos que muchas veces no tenías espacio. En el 92-93 tuvo una decadencia que tras cuatro años volvió a resurgir.

Ahora con internet, Youtube… accedes a cosas que antes no veías y los chavales lo tienen más fácil para conocer este mundillo e interesarse. Está más comercializado que antes y ahora parece que está volviendo a sus orígenes con otro tipo de enfoque en el patín. Antes era más callejero, más marginal, ahora es más moderno y actual.

Nosotros desde la asociación intentamos motivar a los jóvenes a coger el patin y para ello hacemos eventos de escuela de cara a primavera-verano, jornadas de skate-eskola para que los niños patinen, aprendan y se diviertan y en fiestas organizamos el skate-eguna antes del campeonato del ‘Embarca’ donde traemos módulos para enseñar a los chavales, hacemos exibiciones… Cambian las formas pero yo creo que el patín tiene todavía mucha vida y mucha salud.

En tu caso, ¿has conseguido vivir de este deporte o es más una pasión para ti? Es una pasión que se ha ido convirtiendo en un modo de vida. Todo lo que haces está relacionado con el patín, incluído círculo de amistades.

El skate se tiene que mantener como una afición que te llena, te divierta y te realiza, que te da esas sensaciones que buscas. Lo principal es que el patín me aporte diversión, tiene que llenarme. Eso sí, vivir del patín es prácticamente imposible, muy difícil. Incluso cualquier cosa relacionada con el patín, ya sea una tienda, una distribuidora… es muy complicado.

Al final no es un deporte que tenga el mercado que tiene el fútbol. Es mucho más reducido, más joven… Por lo que profesionalmente hablando es también muy difícil. En Euskadi hay dos o tres skaters que tienen ese potencial y que pueden vivir de ello. Si quieres dedicarte a este mundo puedes vivir de aquella manera… ¡si no comes mucho! (Risas)

Además del skate, ¿qué otras aficiones ocupan tu tiempo libre? La música. Toco el bajo, no tanto como antes, y estuve en un grupo llamado ‘El Señor Lagarto’. Tocábamos mucho y bastante variado. Era un rollo diferente, muy funky bailongo, música negra… No era el típico rock de toda la vida. Tocamos en fiestas de Basauri, de San Miguel… Hace tiempo que lo dejamos pero de vez en cuando quedo con alguien para seguir tocando el bajo.

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