Basauri

Emilio Sáenz: “Drum va a la farmacia, a por el periódico, a la carnicería… él solito”

Con nueve años, Drum, el cruce de pastor alemán que vive en el estanco del barrio de Urbi, es uno de los perros más famosos de Basauri. Y es que, además de ayudar a sus dueños a atender en el local, a cuidarlo, y a recoger las cartas, el felpudo… Drum también hace recados fuera del estanco; va a por el periódico, a la farmacia y a la carnicería.

Esta mascota, con un nombre muy peculiar sacado de una marca de tabaco, hace compañía a este matrimonio desde el año 2009. “Nosotros creemos que la ‘R’ mete respeto, por lo que todos nuestros perros siempre han llevado la ‘R’ en sus nombres”, comenta Emilio Sáenz, dueño de Drum, desde el local familiar. Así lo corroboran primero Chester, luego Roy y ahora Drum, que son los tres compañeros que han caminado junto a esta pareja durante muchos años y han transmitido sus conocimientos de generación en generación.

¿Lleváis toda la vida en Basauri? Yo no, pero mi mujer Maibe sí. Su familia, la familia Gamboa, son famosos aquí porque mi suegro jugó en el Athletic, en La Real y en el Alavés. Habrá pocos jugadores que hayan jugado en las tres provincias vascas.

Drum es un perro muy especial, ¿cómo aprendió todos estos trucos? ¿Os resultó difícil enseñarle? Antes teníamos otro perro que se llamaba Roy y hacía lo que hace Drum o más. Cuando le mandabas a por algo, para no hacer dos viajes, te cogía hasta tres cosas a la vez con la boca. Se sabía adaptar y podía coger, por ejemplo, la correa y el balón al mismo tiempo. Cuando Roy estaba mayor adoptamos a Drum y estuvieron juntos un año y medio hasta que el pobre murió con algo más de una década, hace ahora ocho años.

Drum ya sabía hacer algún truquillo y todo lo demás lo aprendió de Roy. La pena es que Roy no viviera un poquito más para enseñarle más cosas a Drum. Roy también era un pastor alemán y mucha gente se confunde pensando que era su padre por las cosas que sabe hacer, pero en realidad no son familia. Yo no conozco a los padres de ninguno de mis perros porque a mí me los regalan todos.

¿Qué truco fue el que más le costo aprender? Ninguno le costó en realidad, lo que pasa es que Drum hace una cosa que para mí no la hace ningún perro: cuando hace un recado bien le damos un premio, pero si se lo damos y al momento le decimos que no es para él que es para otro, aunque lo tenga en la boca, lo suelta enseguida.

A veces ha venido aquí otro perro y le hemos dicho a Drum que el premio era para el otro. En el momento lo suelta y deja que el otro perro se lo coma. Y yo eso no lo he visto hacer ni lo he oído nunca. Algo que te has ganado, después de hacer el trabajo que lo tengas en la boca y te digan que lo sueltes, y lo sueltas… creo que eso no lo hace ningún otro perro. Es de una honestidad enorme.

Os hace los recados, va a por el periódico, os ayuda en la tienda… ¿Habéis pensado en presentarlo a algún concurso? No la verdad. Es más Juan Galiano, que en aquel momento trabajaba en un programa de animales de Telecinco, me llamó muchas veces para que fuera con Drum. Pero él hace lo que sabe hacer aquí. Va a donde tiene que ir y cuida de su hogar. En un plató no sabría cómo actuar. Además, nosotros no estamos encima de él, Drum hace las cosas sin que le digamos nada. Va a la farmacia, a por el periódico… él solito. Nos llamó hasta Ramón García (risas).

Incluso todas las noches saca la basura, a las nueve en punto, y la deja al lado del contenedor. Y si cambia el horario, el primer día intenta sacarla a las ocho pensando que son las nueve, pero al día siguiente ya se habitúa. Controla las horas y los días. Incluso sabe cuándo es domingo.

Fíjate si es listo que los días de labor le saco al parque y Drum nunca se aleja mucho de mí, solo unos metros, y hacemos solo un tramo. Los domingos, no sé si será porque llegamos más tarde o porque me ve con el periódico… pero cuando le saco al parque coge y se sube corriendo para arriba, sabiendo que puede disfrutar más rato. Hoy en día con las redes sociales, Drum sería muy famoso ya que colgaríamos las cosas que hace y la gente se sorprendería. Pero nosotros ya lo vemos como algo normal, del día a día.

Drum ya tiene una edad. ¿Os planteáis adoptar a un nuevo compañero que le haga compañía y siga sus pasos? Estamos pensándolo. Mucha gente me pregunta lo mismo. Lo más bonito sería tener descendencia suya. Todavía no hemos mirado nada, pero nos haría ilusión. De momento, está perfecto de salud y se le nota cuando vuelve con las cosas. Para ir va tranquilo, pero para volver coge una carrerilla… jajaja. A la gente de otras televisiones que lo grabaron les hizo correr.

Vuestra mascota debe ser el perro más famoso de Basasuri… En el barrio es como si fuese uno más. Además, tenemos una especie de benevolencia por parte de todos para que si Drum va solo no le multen; en el barrio tenemos ese beneplácito donde en la farmacia, en la tienda… le dejan pasar.

Sabiendo que Drum es parte de vuestra familia, ¿qué les dirías a toda esta gente que abandona a sus mascotas o a esa gente que compra animales casi como si fueran de usar y tirar? Tienes que darte cuenta de lo que tienes, porque si tienes a tu mascota medio abandonada o en verano la vas a dar puerta, mejor no cojas nada. Eso es lo más terrible que hay. Eso y la permisividad que existe entre dueños y animales. Les dejan hacer de todo, les malcrían y los animales pierden independencia y no dejan al dueño hacer nada, les gruñen y no permiten que se cambien las cosas. Algunos están demasiado mimados.

Además, hay perros que saben más que los dueños. El perro tiene un instinto de protección increíble, un instinto que los humanos no sabemos ni reconocer. Tienen un sentido extraordinario del oído, del olfato e incluso de intención. Antes de que nosotros vayamos a hacer alguna cosa él ya sabe lo que vamos a hacer.

Y no es solo Drum. Todos los perros tienen ese instinto. El primer perro que tuvimos, Chester, hizo algo que nunca se me olvidará. Fuimos hace años a comer con la familia y con Chester a un restaurante y mi madre desapareció. Estuvimos buscándola desesperadamente durante horas hasta que caímos en que Chester tampoco estaba. Entonces nos dijeron que habían visto a Chester ladrando a un coche de la Ertzaintza. Fuimos y vimos que dentro del coche estaba mi madre. Lo que ocurrió era que Chester había seguido a mi madre desde que ella se había marchado del restaurante. Y cuando la Ertzaintza la subió al coche para llevarla, el perro ladraba porque quería subir con ella. La quería proteger y nos abandonó a todos para irse con ella aún sin haberla conocido nunca antes. ¿Qué le llevó a hacer eso?

¿Creéis que Basauri es un pueblo para mascotas? En el municipio hay censados más de 3.000 perros, lo que lo convierte en uno de los pueblos de Euskadi con mayor porcentaje de perros por habitante. No nos hemos planteado nunca lo de si el pueblo está preparado para tener mascotas o no, ya que para nosotros Drum es una parte más de la familia. No es una mascota. Nosotros venimos a sacarle todos los días del año mínimo dos veces, y mucha gente que tiene familia en residencias, por ejemplo, no van ni una vez a la semana. Venimos sí o sí. Y te hablo de domingos y festivos. El resto de días estamos con él aquí.

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