Basauri

Borja Pérez: “Siempre he sido, y seré, un tipo muy normal”

Borja Pérez Rueda // Caostica

Casi diez años después de la exitosa serie ‘Qué vida más triste’ (QVMT), hablamos con su protagonista, Borja Pérez Rueda (Bilbao, 1978) para conocer qué ha sido de este basauritarra que, tras pasar por Los Burros y la calle Foruak, vive ahora en el Kalero: “El Kalero mola mucho, tienes de todo; supermercado, iglesia, colegio, ambulatorio… Me ha sorprendido gratamente”.

Borja, que va a recibir el 19 de marzo el ‘premio cultural’ en la 22º edición de los premios IXATXAK de la mano de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio San José, sigue grabando vídeos con su amigo Rubén Ontiveros para ‘Ese programa del que usted me habla’ de RTVE.

Cuéntanos quién es Borja Pérez ¿En qué trabajas a día de hoy y en qué andas metido? Yo, bueno y mis amigos también, hemos sido muy chistosos, desde el colegio. Tengo la vena andaluza de mi padre y creo que también me viene de ahí. Siempre he sido un tío muy normal y transmito naturalidad, pero no me considero actor. Soy más un Antonio Resines, que siempre hace lo mismo y tiene la misma cara.

Ahora sigo en las grúas y entre medias hacemos algunas cosas en internet; para la revista Cinemanía una web serie, para El Correo Digital unos video tutoriales… Ahora estamos Rubén y yo con la ‘Borja Perez´s Master Class’ para RTVE. Él viene de Madrid y grabamos, así nos vemos, que es lo importante.

Borja Perez Rueda // Cedida

Borja Pérez Rueda // Cedida

Descríbenos quién eras antes de empezar a actuar en ‘QVMT’ y quién eres ahora. Estudié en la Cooperativa Basauri hasta los 19, porque repetí un año, y tiré para la rama sanitaria. Pero, por cosas de la vida y por dinero, fui a trabajar a auto-grúas durante 14-15 años. Mientras, y como siempre me había gustado grabar, me junté con mis amigos de colegio Rubén y Nacho Del Agua para hacer cortos. Empezamos intentando grabar gore, que se llevaba mucho, pero siempre salía la risa.

Como los vídeos no funcionaban, creamos un videoblog en internet donde contaba mi vida, hablaba de cosas cotidianas, de la novia, del colegio… Y yo creo que eso es lo que triunfa, porque la gente se siente identificada.

Pero, como la afluencia de vídeo era tan alta, no se daba abasto. Teníamos más descargas que el banco Santander. Desde el dominio nos dijeron que nos costaba 6.000 euros mantener la página. Buscamos publicidad y nos pagaron íntegro ese año hasta que en 2008 nos llamó La Sexta. Pedí tres años de excedencia y ahí empezamos con ‘Qué vida más triste’ donde hacía de antihéroe que intentaba engañar a su amigo Josebas. Iba de listo, pero al final siempre le salía todo mal.

‘Qué vida más triste’ fue tu trampolín a la fama, pero ¿Qué ocurrió después? ¿Qué pasó con Borja Pérez al finalizar la serie? Eso sí, con el auge de la serie me llamaron de muchos sitios; la empresa de Larrañaga me contactó, me propusieron ser el prota de ‘Burundanga’… Yo pregunté, ‘¿y eso del teatro cómo va?’; claro yo no sabía cómo iba, yo era gruista, y me dijeron que se actuaba todos los fines de semana durante tres meses en Madrid y luego por toda España. Y yo: ‘¿ósea, que me pierdo todos los fines de semana? ¿Del año?’. Y no, yo prefería trabajar mis 8-9 horitas en la grúa y tener los findes para mí. Además, tampoco me quise ir a Madrid; yo quería mi Basauri, mi familia y mi trabajo normal.

Un año antes de volver a las grúas hice anuncios de Movistar. Eso es una vidorra, porque tuve exclusividad, que es que te pagan todo el año para que no vayas a la competencia. Solo tenía que esperar en casa a que me llamaran.

En 2015 me quedé en paro y participé en varios capítulos de ‘Nekane Amaya’ de ETB, pero ese mismo año me cogieron en un trabajo de grúas, justo la misma semana en la que ETB había renovado la serie. Me llamaron, les dije no podía, que acababa de empezar en las grúas, y me echaron una bronca del copón. Grabaron un sábado para hacer desaparecer mi personaje. Aun así, caí bien en ETB y siempre me llaman; la última vez para participar en ‘Vecinos Por Obligación’.

En Basauri (y también fuera del pueblo) mucha gente te conoce por ‘QVMT’. Han pasado ya muchos años ¿cómo lo recuerdas? ¿Y qué fue del Josebas? Es mi amigo y seguimos viéndonos. Aunque es un pelín raro, siempre ha sido un poco ermitaño y hay meses en los que no le veo el pelo. Lo último que hizo conmigo es salir en un capítulo de ‘Borja Perez´s Master Class’, pero porque le engañé que sino, no sale. Él ya se ha retirado.

Me acuerdo de muchas anécdotas mientras grabábamos la serie; una de ellas en una fiesta de La Sexta en Madrid, donde Patricia Conde fue la única que me habló. Estábamos Rubén y yo solos hasta que llegó Patricia gritando mi nombre y me dio un abrazo. Me dijo que le encantaba la serie y que siempre la grababa. Espectacular la sonrisa y la energía que tiene, majísima.

En aquel primer paso para ser actor, ¿notaste que los vecinos de Basauri te conocían? Incluso fuisteis pregoneros de fiestas. Lo recuerdo con mucho cariño. Cuando solo salía por internet me saludaba alguno. Pero con la tele era una pasada. Te paraban por todos sitios. Me tuve que ir de una despedida en Salamanca porque no podía estar en los bares.

Eso sí, en Basauri no me han parado tanto como lo han hecho fuera. No sé si ha sido porque igual no me querían molestar o porque ya me conocían de toda la vida. Como dice el refrán, nadie es profeta en su tierra. Nunca he estado aquí a disgusto, pero fuera sí.

Josebas y Borja en 'Qué vida más triste' // Cedida

Josebas y Borja en ‘Qué vida más triste’ // Cedida

Recuerdo que, cuando estaba Loli de Juan como alcaldesa, me trató súper bien, saludándonos, dejándonos el ayuntamiento para grabar… estaba muy agradecida de que el pueblo se conociera tanto gracias a la serie. Sin embargo, Andoni ha sido más reacio. No nos dejaba grabar en el ayuntamiento ni en la línea de bus de Basauri-San Miguel. Ni siquiera me conoce, ni me ha saludado.

¿Cómo llevabas la fama? Yo te puedo decir que siempre he sido, y seré, un tipo muy normal; de hecho, no puedo decir que me cambiara la vida. Yo no cambié, pero mis amigos estaban encantados porque venían muchas chicas. Eso sí, yo ligaba igual, porque soy igual de feo, pero tenías más oportunidades (jajaja). Antes hablaba con una o dos, pero después hablaba con 50.

Pero bueno, esto me ha pillado tarde; mis amigos dicen que lo hice al revés porque el año en que me “hice famoso” fue cuando me casé. Pero estoy muy orgulloso de haber tenido una vida y una familia normal, sin pájaros en la cabeza ni irme a Madrid. Sería lo que no soy. Quería huir de los saraos y todo eso. En Madrid, de fiesta con actores, yo he visto cosas, que si quieres te pierdes… Me desapunté de todo eso, no me gustó nada. Entiendo por qué los famosos se divorcian tantas veces. Si yo hubiese seguido en ese mundo me habría separado de mi mujer.

Ahora que las webseries están a tope, mucha gente sigue aquel camino de ‘QVMT’. ¿Cuándo vais a volver? Si retomáramos ‘QVMT’ sería rollo película, la serie ya se acabó. Si me toca la lotería haría una película, lo tengo claro.

Eso sí, alguna cosa sí que echo de menos. La última vez que me llamaron de la tele fue para hacer el casting de la serie ‘Ahí abajo’. Pero como eran solo tres meses de grabación y esperar a ver si se renovaba, les dije que no. Y ahora llevan unos 4-5 años. Pero bueno, no me arrepiento. Lo malo de trabajar solo 3-5 meses es que tienes que buscarte la vida, cosillas, intervenciones… y eso no me convence. Es un bucle de buscar curros y curros… A mi dame lo fijo, dame mi gruita y los fines de semana libres para grabar.

Cambiando de tema, háblanos un poco de tus hobbies. ¿Qué te gusta hacer cuando no trabajas? A mí me encanta estar con mi niña Abby, que tiene cinco añitos, y pasar rato con ella. Es clavadita a mí, pero en chica (jajaja). Me arrepiento de no haberla tenido un poquito antes, porque me veo mayor y tengo compañeros de curro de 45 años con hijos de 20 que tienen más libertad y pueden salir a cenar… Nosotros no. Mis otros hobbies son grabar, jugar a la consola de vez en cuando y ver películas. También me encanta juntarme con mis amigos de Basauri los viernes a la tarde. Hacemos catas de comida en casa de Rubén, juegos de mesa… somos más de gastronomía que de quinitos.

Y hablando un poco sobre el pueblo, ¿Qué te parece Basauri para vivir? Me parece un buen lugar para vivir, pero soy consciente de que es feo, muy feo… con cuestas para arriba, para abajo… te puedo decir más cosas negativas que positivas. Es como Portugalete o Sestao, que son feos, con cuestas, mucha industria… y entiendo que a la gente no le guste. Pero me encanta.  ¿Me iría a otro sitio a vivir? Bueno, si es un chalecito con jardín… pero tampoco porque no tendría ni a mis amigos ni a mi familia cerca.

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