Basauri

Cecilia Solaguren: “De pequeña mi aita me decía: cara de susto, cara de alegría, enfadada… y yo las ponía”

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Cecilia Solaguren // Javier Naval

A pesar de vivir lejos de Basauri, la actriz Cecilia Solaguren (Bilbao, 1970) guarda muy buenos recuerdos de su pueblo y siempre encuentra una excusa para acercarse  al municipio, ya sea para visitar a sus amigos y familiares, como para participar en diferentes obras o actuaciones.

La interpretación es una profesión que ha calado muy hondo en la basauritarra, que lleva actuando desde la infancia y que siempre la ha vivido con intensidad y una profunda pasión: “Es una profesión preciosa. Es vivir muchas vidas. La gente viene a verte para que les cuentes una historia que les haga salir de sus vidas; te creen y quieren que seas, por un rato, quien les cuente el cuento antes de dormir”. Además de actuar en más de 45 obras, la actriz también ha experimentado diferentes artes, como la música y la danza.

Eres una actriz muy reconocida fuera y dentro de los límites de Euskadi, ¿cuándo empezaste a actuar? ¿Cuál fue el momento clave que te llevó a dedicarte a esta profesión? Creo que he actuado desde pequeña. Mi aita me decía: cara de susto, y yo la ponía. Cara de alegría, y yo la ponía, cara de enfado… Esto con unos 4 o 5 años. Esto es el comienzo de la interpretación, la famosa máscara. Mis juegos junto a la danza, que empecé en Olaeta, además de aprender música y violín, me llevaron a decidir probar suerte en este mundo.

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Cecilia Solaguren // Javier Naval

Has trabajado en televisión y teatro. A la hora de elegir, ¿por cuál te decantarías? ¿Cuál representa más a Cecilia Solaguren? Son disciplinas tan distintas que no puedo elegir. En el teatro te metes de lleno en ensayos y en la función no puedes repetir ni parar, y eso hace que sea muy intenso. La tele o el cine tienen otro ritmo, se ensaya de otra manera, el lenguaje de la cámara te pide economía de gestualidad y concreción, y es muy poderoso. Cada cosa lo suyo. No elijo; no descarto una cosa por otra.

¿Cuál ha sido el papel que mayor reto te ha supuesto interpretar y que ha marcado tu carrera? En esta carrera cada paso te marca. Marcan tanto los síes como los noes. Lo primero que hice fue ‘El sueño de una noche de verano’, recién salida de la RESAD. El personaje se llamaba Colasa y era muuuuy divertido. Estuvimos en Mérida, Almagro, Madrid… Fue un bombazo y aprendí mucho de la profesión dentro y fuera. Pero puedo decir que todo es relevante en esta carrera.

La actuación es una profesión muy cambiante y requiere una gran concentración y entrega; un día haces reír a tu público y al día siguiente interpretas escenas intensas y emocionantes. ¿Es duro el trabajo de actriz? Lo duro de este trabajo es la inseguridad laboral. Pero hoy en día la inseguridad está en muchas profesiones, creo… Esta es una profesión que exige un gran compromiso constante. Tienes que estar al día de muchas cosas, cuidar tu imagen, estar siempre aprendiendo textos… Es una profesión preciosa, donde estás conociendo gente con la que compartes muchísimas cosas, entrando en textos y personajes fascinantes… Es vivir muchas vidas. La gente viene a verte para que les cuentes una historia que les haga salir de sus vidas; te creen y quieren que seas, por un rato, quien les cuente el cuento antes de dormir.

¿Con qué género de la interpretación te sientes más cómoda? Drama, comedia, acción… ¿Por qué? Me siento comprometida y cómoda con un buen texto, ya sea drama o comedia. Cuando lees un texto bueno, lo identificas pronto y quieres hacerlo. Que cuente algo con lo que estás comprometida. En la vida, la comedia y el drama están en el mismo lugar, todo está mezclado. La vida está llena de situaciones donde todo sucede; risa y llanto, dolor y placer. Lo importante es una buena historia y unos buenos personajes.

Toda persona del mundo del arte está expuesta al escrutinio público y, por supuesto, a las críticas. ¿Cómo llevas toda esa parte? A las críticas te acostumbras. Es normal y forma parte de esto. Claro que cuando son un poco personales, que a veces las hay, te escuecen un poco, pero se pasa pronto. Hay que leerlas con cierta distancia y algo de humor o no leerlas, que también es una opción. No podemos olvidar que es la opinión de una persona, que sabe mucho, que ha visto mucho… Pero cuando la crítica rebasa lo personal hay que pensar que no es más que la opinión de una persona.

Has actuado varias veces en el Social Antzokia de Basauri. ¿Cómo fue para ti trabajar la primera vez en el teatro de tu pueblo? He actuado y espero actuar muchas más. Basauri es especial; sé que en el patio de butacas están muchos amigos y familiares, muchos, y me siento con mayor responsabilidad y un poco más pequeña que en otros teatros, antes de salir al escenario. Me dan ganas de parar y bajar al patio de butacas para abrazar a todos.

¿Con el tiempo, se hace más sencillo actuar frente a caras conocidas? Es diferente a todo, tengo muchas más sensaciones de todo tipo cuando sé que hay gente conocida, esta todo más “en ebullición”, más emociones. Es intenso y bonito.

¿En qué proyectos andas ahora metida? ¿Alguno de ellos te acerca a Basauri? Empezamos en septiembre la gira de ‘Los Otros Gondra’. Hay cosas por ahí sin concretar y seguro que vuelvo a Basauri, no sé cuándo, pero volveré.

Y hablando del pueblo ¿Lo echas de menos? Si tuvieras la oportunidad, ¿Volverías aquí? Salí de Basauri hace muchos años. Mis mejores recuerdos están aquí, en la calle Virgen de Begoña 13, los mejores sin duda. Recuerdos de la vida diaria y cotidiana. Ahora mismo tengo mi casa en Madrid pero nunca se sabe. Vengo mucho y quizá la vida me vaya trayendo más.

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