Basauri

Alberto Oliveros: “Hace mucha ilusión enviar un bolso a EE.UU, Sudamérica o Europa”

Alberto Oliveros en su taller de Basauri / Cedida

Alberto Oliveros (Basauri, 1966) lleva casi 30 años al frente de Gregorio y Oliveros, marca basauritarra con taller propio de cinturones y bolsos  fundada junto a su pareja Janet Gregorio en 1990. Criado en el Kalero y actualmente residente en Ariz, pasó por el Instituto Uribarri antes de estudiar Bellas Artes en la Facultad de Leioa. Durante estas tres décadas de andadura, han colaborado con creadores como Miriam Ocariz, Mercedes de Miguel o Angela Arregi y ahora trabajan con Gonzalo Fonseca, de la firma Steve Mono. Gracias a las posibilidades de las nuevas tecnologías, ahora llegan a todo el mundo, desde Estados Unidos o Sudámerica hasta Italia o Francia, con bolsos trabajados de forma artesanal, con “materiales de primera calidad” y con diseños intemporales.

Gregorio y Oliveros comenzó su andadura en 1990, ¿cómo surgió la idea y cómo fueron los comienzos? Junto con mi pareja, Janet Gregorio, comenzamos a idear y fabricar una pequeña colección de cinturones. Los mostrábamos a diferentes comercios de la provincia de Bizkaia. Tuvo gran aceptación desde el principio y eso nos hizo afianzarnos en nuestro estilo de una forma gradual pero muy rápidamente. Enseguida conocimos al grupo Moda Vasca y junto con ellos nos acercamos de pleno al mundo de la moda y comenzamos a ampliar mercados.

Siete años después lanzásteis la línea de bolsos, ¿cómo fue ese salto? No fue algo pensado de antemano. Surgió casi como una evolución natural: Hacíamos para uso personal de Janet algunos bolsos de líneas muy sencillas. Era lo que nos gustaba. Fueron nuestros propios clientes los que nos animaron a comercializarlos al público.

¿Qué peculiaridades tienen vuestros cinturones y bolsos? Son líneas sencillas. Aparentemente fáciles. Huimos de los adornos superficiales y el aspecto ostentoso. Fabricamos dentro de nuestro taller en Basauri de un modo artesanal, con materiales de primera calidad (principalmente piel vacuno). Creamos diseños intemporales, hechos para durar en el tiempo. Conocemos perfectamente las tendencias de moda, pero no nos gusta sujetarnos a ellas.

También trabajáis con otras firmas internacionales. ¿Algunos ejemplos de colaboraciones? Siempre nos ha gustado colaborar y lo hemos hecho sin complejos con todos los que han tocado nuestra puerta: Angela Arregui, Jota mas ge, Mercedes de Miguel, Miriam Ocariz… Actualmente, por afinidad total de estilo y modo de ver el producto, trabajamos con nuestro amigo Gonzalo Fonseca de la firma Steve Mono. Con él, bolsos y cinturones fabricados en el nuestro taller salen volando a todas las partes del mundo.

¿Cuántas personas trabajan actualmente en el taller? Por una decisión de cambio de vida, actualmente trabajo yo solo en el taller. Esto me permite llevar un ritmo de trabajo más tranquilo y controlar todo el proceso. Pienso, fabrico y vendo cada pieza. Lógicamente, mi tiempo laboral está utilizado por completo, pero tengo una sensación de control sobre lo que hago que me da muchas satisfacciones. Trato con mis clientes personalmente y eso me da mucha seguridad.

Detalles y bolsos de la marca Gregorio y Oliveros / Cedida

¿Cuál es el secreto para mantenerse hoy en día después de casi 30 años? Nos hemos ido adaptando a los vaivenes del mercado con cierta facilidad. Siempre hemos sido una empresa pequeña y eso nos ha permitido ser ágiles para adoptar los cambios. Hoy en día, mantenemos nuestra pequeño hueco de mercado haciendo hincapié en un producto diferenciado, fabricado con materias primas cercanas y hecho personalmente para su consumidor final. Los productos de Gregorio y Oliveros son un auténtico «lujo» frente a la masificacíon del mercado actual de la moda.

¿Qué han supuesto las nuevas tecnologías en el desarrollo de la marca y de vuestros productos? Internet, las redes sociales y nuestra página web nos han ayudado, con nuestros propios medios, a llegar a todo el mundo. Algo impensable cuando empezamos sin una inversión muy potente en publicidad.

A través de las ventas online, ¿hasta donde han llegado vuestras piezas? Enviamos nuestros artículos a donde sean demandados. Desde lo local a cualquier punto del mundo.  Todos nuestros clientes son los mejores, pero confieso que hace ilusión enviar un bolso a Estados Unidos, Sudamérica o Europa. Sorprende también vender en Italia o Francia, que son países dedicados de pleno al mundo de la moda. Como curiosidad contaré que nuestra primera venta on-line se fue a Pamplona. (En aquel momento me parecía poco menos que imposible vender un bolso a través de una fotografía en la pantalla de un ordenador)

Habéis organizado una jornada de puertas abiertas para que cualquier persona que quiera conocer el taller. ¿Cuál es su objetivo de esta iniciativa? Lo hemos venido haciendo un poco aleatoriamente. A partir de este mes de septiembre lo haremos de modo mas regular alrededor del último jueves de cada mes. El objetivo es que mucha gente que de forma habitual no se atreve a contactar con nosotros pueda venir a conocer nuestro espacio y lo que hacemos sin sentir ningún compromiso.

¿Qué próximos proyectos teneís en Gregorio y Oliveros? Nos encanta improvisar sobre la marcha, pero siempre hay que tener anotadas en la agenda cosas nuevas por hacer para mantener la ilusión por el futuro. Tenemos especial ilusión en nuestra nueva página web que, si todo va bien, estará disponible antes de acabar el año 2019. ¡Y en el 2020 hacemos 30 años! Algo habrá que celebrar…¿no?

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