Entrevistas

Anjel Collado: “El mundo está loco y no deja de dar material para monólogos”

Anjel debutó en los escenarios en 2015 / Cedida

Su pasión por la comedia desde niño y las circunstancias llevaron a Anjel Collado (Basauri, 1992) a debutar como monologuista en junio de 2015. Por circunstancias de la vida, pasó un año viviendo en Gumiel de Izán y se apuntó a una escuela de teatro para matar el tiempo. Más de 4 años después ha colaborado con grandes monologuistas, ha participado en concursos, micros abiertos… Y siempre que actúa comienza diciendo que es de Basauri. Próximamente podremos verle en Vitoria y el 8 de noviembre comienza con sesiones de micro abierto en el Indian de Sopelana, que se celebrará una vez al mes. Hablamos con él de sus experiencias, anécdotas y del humor en la época de la Ley Mordaza.

Tu salto al escenario empezó con el teatro. ¿Cómo fue? Por motivos laborales estuve un año viviendo en el pueblo de mi abuelo materno, Gumiel de Izán. No había mucha vida social y me aburría tanto que me dió por apuntarme a una escuela de teatro. Poco después, me propusieron participar en «El concilio de Aranda», una obra que realizan entre todos los grupos de teatro de Aranda. Vi que eso me gustaba, pero que lo mío era concretamente el cachondeo, encontré el curso de monólogos de «Escuela de las artes de la comedia» en Madrid, y me apunté. Estuve tres meses yendo todos los miercoles a casa de un amigo, mientras aprendía a escribir mi primer monólogo. De pronto estaba ensayando dos obras de teatro y preparando un monólogo, pero lejos de estresarme lo disfruté muchísimo.

Cuando te subes al escenario es muy directo y sin pelos en la lengua. ¿Cón que temas te atreves y te inspiras más a menudo? No tengo pelos en la lengua porque me molestarían para hablar todo lo que hablo, se me formarían rastas o algo así. Me atrevo con cualquier tema que vea que puedo sacar comedia o risas, y me inspiro básicamente con las cosas que veo o que me pasan. Y gracias a Dios este mundo está loco y no deja de dar material.

En esta época de Ley Mordaza y lo políticamente correcto ¿hay algún tema sobre el que no harías humor? ¿O crees que no hay tabús? Siempre hay algo de autocensura, al fin y al cabo es parte del proceso creativo. Y la verdad no hay ningún tema en concreto con el que no me atreva, si la gente se ríe, lo cuento. Por desgracia hay tabús. Y condenas por hacer chistes o canciones. Es algo horrible, lo que debería condenarse es la censura y la represión. El humor es una expresión artística, el arte es subjetivo y por tanto puede hacer gracia a algunas personas y a otras no, pero no se puede censurar. Se puede y se debe hacer humor con cualquier cosa.

¿Alguna vez alguien del público te ha reprochado algo que hayas dicho? Sí. La que más me acuerdo fue una vez en la plaza de un pueblo de Burgos: de entrada son actuaciones complicadas mas que nada porque el público no ha ido a consumir comedia explícitamente. El público va a lo que haya en la plaza. En ese caso había niños de todas las edades, y estaban a un metro del escenario en dos bancos. El resto del público estaba en la terraza del bar de enfrente, como a dos verbenas de distancia. Empecé con el monólogo y cuándo dije que los vascos follamos menos que Stephen Hawking en un puticlub sin rampa gritó una madre al fondo: – ¡Oye! ¡Que hay niños! Y le dije, sarcásticamente: – Vaya, no me había dado cuenta, ¿que ha sido, por lo de follar? Gritó: ¡Sí! Y les pregunté a los niños: ¿Alguno ve «La que se avecina»? Todos a coro: ¡¡Siii!! No hay más preguntas.

¡Seguro que en la televisión escuchan cosas peores! Me salió un buen Thug Life ahí. Porque en ‘La que se avecina’ no solo escuchan tacos, pueden aprender a chantajear, engañar, mentir, sobornar y cosas mucho peores que la palabra follar. Y ojo, la culpa no es de ‘La que se avecina’, es de los padres que les dejan ver un programa que es claramente para adultos. Y lo triste es que luego me gritan a mi: ¡Hay niños! Me responsabilizan de la educación de esos niños que me van a ver durante media hora en toda su infancia o su vida.

Anjel actuará en breve en el Indian de Sopela / Cedida

En tus monólogos además del humor, hablas mucho de Basauri. ¿Qué es lo que cuentas de nuestro pueblo? Sí, siempre empiezo diciendo que soy de Basauri y curiosamente, vaya a dónde vaya casi siempre hay alguien de Basauri o alguien que lo conoce al menos. Y bueno cuando actúo aquí pues puedo hablar de cosas mas concretas como los Sanfaustos, los bares, los carteles que se enfadan si circulas a más de 30…

¿A que monologuistas admiras y te han servido de inspiración? Soy muy friki de la comedia y he visto mucha y he aprendido de muchos. Es cierto que antes de hacer comedia era diferente que ahora, conocía un poco la punta del iceberg, luego cuándo te metes en el universo del humor descubres muy buena mierda. De niño me encantaba Luis Piedrahita, me llegué a imprimir y aprender un monólogo suyo que interpreté una vez, en exclusiva, a mi espejo. Siempre me ha gustado Dani Rovira, Raúl Cimas y todos los «chanantes», Goyo Jiménez, JJ Vaquero, (al que tengo el placer de tenerle como amigo, y al que admiro cómo comico y persona) etc.

Además sigues mucho la comedia americana, que es la gran referencia… He descubierto  cómicos americanos que me han flipado cómo Jerry Seinfeld, George Carling, Louis CK… y sobre todo Bill Hicks, que murió justo antes de que yo naciera, pero es una gran referencia para mi. Allí hacen otro estilo de comedia, llevan más años haciendo monólogos y se nota, es como algo más profundo y filosófico, por decirlo así. Aquí nos estamos acercando y para mí un ejemplo es Danny Boy Rivera. Estuvo estos Sanfaustos en Basauri y es un crack.

Durante tu trayectoria has estado en concursos, micros abiertos y has compartido experiencias con grandes monologuistas. ¿Cuáles son los momentos que más recuerdas? Cada actuación y la experiencia que lo envuelve es intensa y no se olvida, pero si que hay algunas que recuerdas mejor. La que mejor recuerdo es la de la cárcel, en Valdemoro el año pasado. Fue una experiencia que me abrió la mente, la disfruté, el público fue increíble, y de la que podríamos hacer otra entrevista entera, básicamente.

¿Y cómo han sido las experiencias con grandes monologuistas? He actuado con JJ Vaquero varias ocasiones y he actuado en su bar de Valladolid, «El rincón del Erizo», y he aprendido muchísimo con él. También quiero comentar que no solo hago monólogos. Junto a mi colega Yasin a la guitarra, y yo al vozarrón, formamos el grupo JazzinHell, con el que empezamos hace un par de años y que disfrutamos de lo lindo cantando parodias de canciones. Y bueno así cómo recuerdas lo bonito y tal, lo que nunca se olvida son los «pinchazos» Cuándo no se ríe nadie en 20 minutos y no sabes dónde meterte, eso es muy duro. Aunque con el tiempo aprendes a llevarlo, tanto en el momento como después.

¿Dónde podremos verte próximamente? A primeros de noviembre voy a estar en Vitoria con más compañeros y el día 8 se estrena un open mic (micrófono abierto) en el Indian de Sopela. El primero y único de momento que va a haber en Bizkaia. Y que será una vez al mes. Asi que animo a todo el mundo a venir y a echarse unas risas y si a alguno le pica el gusanillo de la comedia ahí tiene una ocasión para probar.

Arriba