Entrevistas

Irantzu Varela: “Las feministas no hemos matado a nadie y nos llaman violentas y agresivas, les damos miedo”

Irantzu Varela dará una charla el día 5 de marzo en Marienea / Cedida

Coordinadora del espacio feminista Faktoria Lila y colaboradora en el programa ‘En la Frontera’ de diario Público y en Pikara Magazine, la basauritarra Irantzu Varela (aunque nacida en Portugalete en 1974), se ha convertido en una de las voces más destacadas del feminismo. “Tengo la sensación de que siempre he sentido un malestar en torno a la posición como niña, como chica, como mujer”, explica. Pero no fue hasta empezar la formación teórica feminista en la universidad “cuando encontré las herramientas y de ahí, de forma inevitable, llegó la lucha”. Orgullosa del movimiento feminista basauritarra y de instituciones como la Casa de Mujeres Marienea, Irantzu ofrecerá una charla en ese mismo lugar el 5 de marzo, dentro de los actos organizados a raíz del 8-M.

Recientemente dabas una charla en Basauri titulada ‘La locura consumista del amor romántico’, justo unos días antes del Día de San Valentín. ¿Cómo resumirías la conexión entre el consumismo y el amor romántico? Pues es tan sencilla y tan letal como que el amor romántico es un invento para que las mujeres ocupemos sin protestar, y sin cuestionarnos si es una decisión real o una imposición disfrazada de elección, el puesto que el capitalismo nos impone -porque es en el puesto en el que nos necesita-: trabajadoras domésticas gratuitas, cuidadoras a tiempo completo y satisfactoras de necesidades y deseos ajenos. Si no nos hubieran impuesto creernos el cuento del amor, no estaríamos en la posición de explotación y violencia en la que estamos.

La charla fue en Marienea, Emakumeen etxea. ¿Qué te parece la labor que realiza dicha institución en Basauri? Marienea es el fruto del trabajo del movimiento feminista de Basauri y de quienes han peleado para que haya un espacio feminista del pueblo. Es un orgullo, y también una fuente de envidia para las que vivimos y peleamos en Bilbao, esa ciudad con un movimiento feminista referencial, en la que el ayuntamiento ha decidido ignorar sistemáticamente las demandas de sus vecinas.

Como basauritarra, ¿cómo valoras el movimiento feminista en Basauri? Es una referencia que deberíamos visibilizar y valorar más de lo que lo hacemos. Las «11 mujeres de Basauri» son un referente internacional en la lucha por el derecho al aborto, como lo son las creadoras de las oficinas de información sexual y otras mujeres obreras, trabajadoras domésticas, inmigrantes, gitanas y racializadas de nuestro pueblo que han sostenido una lucha que siempre ha tenido conciencia de clase y ha puesto las necesidades de las mujeres más vulnerables en el centro. Es un orgullo tener referentes así en nuestro pueblo.

Estamos ya muy cerca de una fecha clave, el 8 de marzo. Parece que cada vez hay más motivos para la reivindicación. ¿Crees que es porque los derechos de las mujeres están peor que antes o es que el movimiento feminista ha despertado del todo? El movimiento feminista ha estado despierto siempre. Lo que ha ocurrido es que, fruto del trabajo de décadas del movimiento feminista, a cada vez más mujeres se les está despertando la conciencia y están sintiendo que esta lucha es su lucha, que llevamos siglos peleando y poniendo el cuerpo por los derechos de todas, y que, ahora que disfrutamos de una libertad que otras han conquistado para nosotras, hemos asumido la responsabilidad de pelear por un mundo en el que todas tengamos los mismos derechos y las mismas posibilidades.

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Irantzu participa también en un consultorio feminista de Pikara Magazine / Pikara Magazine

¿Consideras que el nuevo signo político en el gobierno de Madrid puede de verdad mejorar la situación a en cuestiones como la Ley de Violencia de Género? Las leyes son herramientas necesarias para garantizar marcos de libertad y seguridad, especialmente para quienes están en situación de vulnerabilidad. Que haya mujeres con conciencia y formación feminista en espacios de poder y con responsabilidad en la redacción y puesta en marcha de leyes, es un paso adelante para todas las mujeres. Pero el feminismo es, por definición un contrapoder, pues todas las estructuras que sostienen el machismo y la violencia son en las que se apoya el sistema. Las leyes nos van a proteger, las mujeres en posiciones de poder nos van a ayudar a avanzar, pero la lucha la vamos a hacer nosotras, en la calle.

¿Qué daño ha hecho la irrupción de partidos como VOX? ¿Crees que ha impulsado que muchos machistas se envalentonen y pataleen más que antes? La ultraderecha en España no ha «irrumpido». Es un discurso que siempre ha existido y que ahora, como reacción a los avances en los derechos de las mujeres y de la conciencia feminista, los sectores (y los señores) que ven peligrar sus privilegios, han decidido normalizar, y señalar como una opción política más, con el apoyo de las grandes empresas de comunicación y de quienes quieren que nada cambie. Y los hombres convencidos de que se lo merecen todo por serlo (que hay muchos) en lugar de hacer una lectura crítica de su situación, prefieren echarnos la culpa a las mujeres, en vez de reconocer que han vivido en un régimen de explotación que les beneficiaba sin ningún mérito.

Además de cuestiones políticas, ¿qué otras variables tienen que cambiar para que la igualdad sea real? No hay «variables» que impidan la igualdad. La desigualdad es una construcción compleja, que dedica muchos recursos a fingir que es el estado «natural» de las cosas. El mayor éxito de las desigualdades -tanto el machismo, como el racismo, como la explotación capitalista, entre otras- es aparecer ante la sociedad como «normales». Y «lo normal» es sólo lo que cumple las normas. Y las normas las han inventado quienes reciben privilegios de que se cumplan. Hay que abolir «lo normal».

En los últimos tiempos se ha extendido en Twitter el hastahg #EsUnaGuerra ¿Qué armas podemos utilizar las mujeres y contra qué o quién? De momento, nunca hemos utilizado ningún arma contra nadie. El feminismo es un movimiento revolucionario a escala global, con siglos de historia, y no hemos matado a nadie. Y, aun así, nos llaman violentas y agresivas. Les damos miedo. Pero qué va. Nuestra arma es la autodefensa feminista, la organización colectiva y la sororidad contra los opresores.

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