Entrevistas

Así viven la crisis del coronavirus cuatro basauritarras residentes en el extranjero

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De izq. a dcha: Sergio Muñiz, Dani Maiz, Begoña Sevilla y Erlantz Gamboa / Cedidas

La crisis del coronavirus se está extendiendo a pasos agigantados por todo el planeta. Tras comenzar en China, ahora azota especialmente a Europa, pero ya empieza a subir el número de contagios en toda América. Nos hemos puesto en contacto con cuatro basauritarras residentes en el extranjero (Italia, Alemania, Estados Unidos y México) para conocer de mi primera mano cómo vive cada país el miedo, el confinamiento (si ya ha llegado) y otras situaciones que está generando la pandemia del Covid-19.

SERGIO MUÑIZ. Liguria (Italia)

El modelo y actor basauritarra Sergio Muñiz vive en Bonasola, un pueblecito de Liguria al sur de Italia, donde son menos de 50 personas. En cuarentena como todo los italianos, solo puede salir a hacer la compra, sacar al perro o por urgencias. “Se ven pocas personas para lo habitual”, señala, aunque “al principio ha habido un periodo en el que, como en España, la gente no se lo tomaba muy en serio”. Sin embargo, asegura que ahora, la ciudadanía “está empezando a tomar conciencia. Nos quedamos en casa y basta”. Porque además “la gente tiene miedo”. Un miedo que califica de “proporcional” a cuánto ven la televisión y las noticias.”Digamos que nos están inculcando mucho temor. Seguramente los medios de comunicación piensan que solo así pueden convencer a la gente de que esté en casa. Y es probable que así sea”.

En lo laboral, “pocos pueden trabajar y tienes que tener un permiso del gobierno que puedes imprimir y entregar si te para la policía”, explica. Las multas son de 600€ o 3 meses de cárcel. En Italia solo están abiertos los supermercados y tiendas de alimentos, farmacias y estancos. “No hay problema de abastecimiento”, asegura Sergio. Solo faltan, precisa, “mascarillas, alcohol etílico y amuchina (un gel desinfectante)”. “El mayor problema en las ciudades son las colas, ya que solo pueden entrar grupos pequeños de personas para poder mantener la distancia de seguridad”. En Milán, por ejemplo, “puedes estar horas en la fila para entrar a un supermercado”. Respecto al sistema sanitario italiano, al parecer “solo hay 5.000 respiradores en Italia, que no son suficientes para una emergencia como ésta”. Intuye que los recortes en Sanidad no han ayudado. “Es probable que países como Alemania con 25.000 máquinas de reanimación con respiración asistida puedan llevar otro tipo de políticas. En Italia empiezan a no ser suficientes”.

DANI MAIZ. Berlín (Alemania)

Desde Berlín, capital de Alemania, el ilustrador Dani Maiz nos cuenta que allí todavía no se ha decretado el estado de alarma, pero que se ve a poca gente por la calle. “Afortunadamente desde el principio y en general, la gente está bastante concienciada de que la mejor manera de que no aumenten los contagios es quedarse en casa”. Los comercios, escuelas y otros lugares públicos se han cerrado y también se han cancelado eventos. En las tiendas,”faltan cosas, aquí también hay compras por pánico. Sobre todo se nota cuando vas al supermercado a última hora del día. Pero reponen con bastante frecuencia”. No obstante, asegura que no hay colas exageradas, “igual un poco más de lo habitual, pero dentro de lo normal”.

Por ahora, asegura que “no nota tanta alarma como parece haber en España, pese a que Alemania en estos momentos tiene parecido número de contagios (pero con mucha menos letalidad)”, explica. Respecto a las medidas que ha tomado el gobierno alemán, considera que “no han sido muy severas, porque se tomaron precauciones desde el inicio. También se ha tardado en admitir el alto riesgo por el miedo a que afectara a la economía”. Ahora, que se empieza a resentir inevitablemente “están flexibilizando su famoso ‘rigor presupuestario’, con numerosas medidas económicas, ayudando a minimizar el impacto”, señala.

BEGOÑA SEVILLA. Connecticut (Estados Unidos)

Desde New Haven en Connecticut, la basauritarra Begoña Sevilla nos cuenta que a pesar de la subida de contagios en Estados Unidos, observa que al menos en la zona en la que vive, no ve mucho temor. Ella, sin embargo, lleva más de dos semanas aplicando las medidas recomendadas en distintos países europeos. “Mantengo una distancia de seguridad de dos metros y solo voy de casa a la oficina y de la oficina a casa”, explica. Además, utiliza mascarilla y se lava las manos habitualmente durante 20 o 30 segundos. Considera que el ser hispanohablante y conocer en más profundidad lo que está ocurriendo en Europa, “es una ventaja para hacerle entender a la gente de aquí cuál es la situación. Ellos ven Europa como algo muy lejano, como si existiera una barrera invisible que puede protegerles”, explica.

En contacto con amigos de Nueva York, que es la zona con más contagios de coronavirus en Estados Unidos, explica que los habitantes de Manhattan todavía no hacen mucho caso a las recomendaciones de quedarse en casa. “Tengo muchos amigos allí que están atrapados en apartamentos pequeños, pero ven por sus ventanas como todavía hay gente que sale a correr o andar en bici”. Por todo ello, esperaba un respuesta más “contundente” del gobierno de Trump, un cierre total de las empresas que no sean necesarias, aunque apunta que es posible que al final esa medida se tome en todo el país en los próximos días.

ERLANTZ GAMBOA. Puebla (México)

El escritor basauritarra reside en Puebla, una ciudad de un millón de habitantes situada a 120 kilométros al sur de Ciudad de México. El país ha ido sumando a lo largo de esta semana ciertas medidas como el cierre de cines y otros lugares públicos en la capital, y el cierre de colegios durante un mes. Sin embargo, Erlantz considera que el gobierno “no está preparado para afrontar esta epidemia”. De hecho, apunta, “los aviones traen contagiados y no pasa nada”. Mientras que El Salvador cierra sus aeropuertos, “México le manda turistas, que obviamente ellos rechazan”.

Para el basauritarra afincado en México, en el país centroamericano “la preocupación es mínima, hay una inconsciencia total”. Entre la gente, asegura, “no hay mucho miedo, porque son pocos los contagiados todavía”. En el ámbito laboral y comercial, explica que las empresas no están cerradas y que las tiendas no tienen desabastecimiento, “muy pocos hacen compras llevados por el pánico”. Lo único que falta, por el momento, son mascarillas y algunos productos farmacéuticos, “pero nada de alimentos”. Por las calles, “se ve un 90% del movimiento de gente habitual. Muy pocos usan mascarillas y nadie usa guantes”

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