Basauri

Sor Loreto, de la Maternidad Basauri de Bolivia, vuelve a sus orígenes 37 años después

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La Gerente de la Maternidad Basauri de Bolivia está de visita en la localidad que tanto ha ayudado en la creación del hospital. Asimismo, ha pedido a la población “que siga ayudando” para otro respirador artificial, ya que no se pueden permitir comprar otro por su alto coste de 29.000 dólares.

Bidebieta

En enero de 2007, la Selección de fútbol cadete de Basauri de aquel entonces viajó hasta la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia con motivo de participar en el ‘Mundialito Paz y Unidad’. Una vez allí, en una de las visitas conocieron a Sor Loreto, así como el Hospital San José Obrero de Portachuelo donde trabaja. Desde entonces, el pueblo de Basauri se ha volcado con los proyectos del hospital boliviano. Siete años después, Sor Loreto -nacida en Arrigorriaga-, ha vuelto a sus orígenes para contar en primera persona la experiencia que está viviendo como gerente del pabellón Maternidad Basauri, construido tanto para la atención a mujeres como a niños recién nacidos. “Lo que pretendíamos era atender mejor a las mujeres y a los niños, y así ha sido“, ha contado Sor Loreto.

Aun así, todavía necesitan mejorar algunos servicios como la cantidad de ventiladores mecánicos para neonatos. En los inicios, “presentamos la necesidad urgente de respiradores artificiales y conseguimos el primero gracias al Padre Mateo“. Después, con la colaboración de la Selección de Basauri se ha conseguido mejorar dichos servicios. La gerente del pabellón ha comentado que “esta semana pasada tuvimos que rechazar a dos niños porque los tres respiradores que tenemos actualmente estaban ocupados“. Por eso, Sor Loreto ha hecho un llamamiento a la población para “que siga ayudando” para adquirir otro respirador artificial, que dado a su alto coste (29.000 dólares), a día de hoy no se pueden permitir comprarlo.

Rafa Ibargüen, ex alcalde de Basauri; Santi Gaya, responsable de la Selección de fútbol cadete de Basauri; y Óscar García, representante de la ONG Serso del Colegio San José, han acompañado a Sor Loreto en la rueda de prensa realizada en el polideportivo de Artunduaga. Asimismo, han facilitado el número de cuenta de Kutxabank: ES18 2095 0323 60 9108539687 para hacer las donaciones. “Sería importante que los donativos fueran por medio de transferencia bancaria, ya que a partir del mes de octubre Kutxabank va a aplicar unas comisiones a las operaciones por ventanilla y esas comisiones se las va a cargar al titular de la cuenta“, ha matizado el representante de la ONG Serso. Otra de las opciones sería “entregarlo en la sede de Serso en el Colegio San José, para después hacer un único ingreso y eliminar operaciones“.

SOR LORETO, DE ARRIGORRIAGA A BOLIVIA

Hace 37 años que Sor Loreto se fue de Arrigorriaga a un lugar de Bolivia donde “no había luz ni agua”. “Era un hospital antituberculoso, muy pobre”. Tenían al lado un “batallón de ingeniería” que les suministraban luz “durante dos horas por la noche” gracias a su generador eléctrico: “No teníamos medios, andábamos muy mal para recoger medicamentos, el gobierno todavía no daba nada excepto un boliviano por paciente para alimentación, pero eso no era nada”. Por eso, y tras varias ideas, pidieron ayuda a varias instituciones y así fueron aumentando un poquito el hospital, “conseguimos para sábanas, para alimentos… nos costó bastante pero salimos adelante poco a poco”, ha explicado.

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Después de un tiempo, Sor Loreto se trasladó a un hospital en Portachuelo, un pueblo situado a 70 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra, capital del Departamento de Santa Cruz. “El hospital empezó por una apuesta sanitaria, y ante la necesidad se levantó un pabellón con tanta comodidad para mujeres y niños”. Según ha contado “tuvimos la suerte en 2007 de que nos visitará la Selección de fútbol cadete de Basauri y así fuimos construyendo el pabellón, Maternidad Basauri, gracias a todo lo que nos dieron”, ha relatado. “Lo que pretendíamos era atender mejor a las mujeres y a los niños, y así ha sido, ya que no hemos tenido ninguna muerte y eso para nosotros es un milagro”. En cuanto a la atención a los niños, “ahora hemos abierto una terapia -o uci- para neonatales y podemos atenderles ahí tranquilamente”, ya que antes no había medios para una óptima atención. Fue entonces cuando notaron la “necesidad urgente” de respiradores artificiales para neonatales. El inconveniente, aun así, es el precio de estos ventiladores mecánicos, de unos 29.000 dólares cada uno. Como anécdota, Sor Loreto ha contado que “el primer niño que nació en la Maternidad Basauri fue un niño llamado Rafa, porque tuvimos la suerte de que Rafa (Ibargüen) estuviera al frente de la expedición de la Selección”.

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