Basauri

15 meses de prisión y 23.000 euros de indemnización al exdirector de Etxe Maitia de Basauri

basauri etxe maitia 2013 fachada
Exterior de la residencia municipal Etxe Maitia // Bidebieta Irratia

La Audiencia de Bizkaia ha condenado a quince meses de prisión y a indemnizar con 23.000 euros al exdirector de una residencia de ancianos municipal de Basauri (Bizkaia), Fermín Lejarza, por haber estafado a uno de sus residentes, a quién convenció para que le prestara esa misma cantidad de dinero, sin intención de devolverlo, según ha recogido la Agencia EFE. El director de la residencia fue cesado por el Ayuntamiento el 27 de septiembre de 2013 y el propio consistorio se ha presentado como acusación particular.

La sentencia ha absuelto al consistorio basauriarra como responsable civil subsidiario al considerar que “la actuación del acusado lo fue absolutamente al margen del desempeño de la actividad propia al frente de la residencia; se trató, de una actuación personal y privada al margen del funcionamiento ordinario de aquella”.

El fallo de la Sección Sexta hecho público hoy considera probado que el director de la residencia de la tercera edad Etxe Maitia de Basauri en marzo de 2011 cometió un delito de estafa cuando “convenció” mediante engaños a uno de los ancianos de ese centro para que extrajera y le entregara 23.200 euros, asegurándole que era un préstamo y que le iba a devolver el dinero.

Sin embargo, según ha estimado el tribunal, el condenado no tuvo en ningún momento intención de restituir esa cantidad al anciano puesto que su objetivo era “obtener un enriquecimiento patrimonial ilícito”. El estafador se aprovechó de las circunstancias personales de la víctima, un hombre de avanzada edad que, si bien había gestionado siempre sus cuentas, era analfabeto y, por tanto, no sabía lo que firmaba.

DINERO SIN DEVOLVER

Así, aprovechándose de “la plena confianza” que ese residente había depositado en él, le llevó a una entidad bancaria y “le presentó un documento a todas luces absurdo” en el que supuestamente le habilitaba para sufragar los gastos derivados de unos procedimientos legales.

Tras entregar al director de la residencia el dinero que le había pedido, la víctima acudió en varias ocasiones a su banco para comprobar si efectivamente el acusado se lo esta devolviendo, circunstancia que hizo sospechar del engaño a la directora de la entidad. Esta directora, testigo en este procedimiento, relató al tribunal que el acusado volvió a intentar sacar dinero en una segunda ocasión de la cuenta de su víctima, si bien la entidad se lo impidió.

El tribunal ha concluido que “el acusado ideó un procedimiento tosco y burdo de apoderamiento de una suma apreciable de dinero de una cuenta de un residente sobre el que sabía que podía ejercer una influencia determinante con cierta facilidad”, lo que demuestra la comisión del delito.

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