Basauri

La historia de los cuatro asesinatos de ‘El monstruo de Basauri’ 40 años después

Recortes de periódicos de la época sobre los crímenes del 'El monstruo de Basauri' / Bidebieta

En la Nochebuena de 1977, la niña de 7 años María Luz Martínez Llanos, de Arrigorriaga, era violada, asesinada y enterrada en un monte de Zarátamo. El autor del crimen, amigo del padre de la niña y con quien había coincidido en el hospital psiquiátrico de Bermeo, José Ignacio González García, era un joven basauritarra de 24 años que pocos días después entraba en la prisión de Basauri. Fue su último crimen, pero el primero que se descubrió. Una vez detenido, confesó que había acabado con la vida de otro niño y otros dos adultos, y hasta fue sospechoso de la desaparición de una mujer. Justo cuarenta años después, repasamos la historia criminal del llamado ‘El monstruo de Basauri’, que conmocionó a todo el pueblo.

La macabra historia de José Ignacio, que trabajaba en una fábrica de lejías de Arrigorriaga, comenzó en 1975 cuando, según el mismo confesó posteriormente, mató a un joven tras arrojarle al río, al parecer por una discusión relacionada con la chatarra. Por aquel entonces, las técnicas y los medios para la investigación criminal eran muy limitados, por lo que aquel caso se consideró rápidamente un accidente y no se fue más allá.

Imagen actual del colegio donde desapareció el niño Agustín Malgarejo Navarro en Basauri en 1976 / Bidebieta

NIÑO DESAPARECIDO EN BASAURI
Poco tiempo después, en febrero de 1976, el niño Agustín Malgarejo Navarro, de 9 años, desaparecía cuando salía de su colegio de Basauri y se iba a jugar a la orilla del río, una zona habitual de juegos en el Basauri de mediados de los años 70. La búsqueda del pequeño, cuya desaparición había conmovido a todo el pueblo, fue incansable. Los niños de aquella época todavía recuerdan el trauma que vivieron al ver en su colegio a la policía durante días y observar cómo los buzos rastreaban el río varias semanas sin resultado alguno.

Sin embargo, poco a poco la urgencia se fue disipando y no fue hasta que José Ignacio confesó sus crímenes más de un año y medio después cuando se trató de buscar el cuerpo del niño, que finalmente apareció. Lo había enterrado en el mismo lecho del río, en la orilla. La gran cantidad de agua que llevaba por aquellas fechas el Ibaizabal complicó mucho la labor. También buscaron el cuerpo de José María Larrinaga Aranguiz, un hombre indigente de 50 años del que El Monstruo de Basauri se había declarado su asesino. El crimen fue cometido en los meses que mediaron entre la muerte del niño basauritarra y de la niña de Arrigorriaga. Parece ser que él mismo había contado a los compañeros del taller donde trabaja que lo había matado, pero no le creyeron. Finalmente, se encontró el cadáver gracias a un croquis que dibujó el autor confeso del crimen.

AGRESIÓN EN LA CÁRCEL
En las crónicas de la época, se consideró a José Ignacio un oligofrénico, una patología que supone la deficiencia mental pronunciada de acuerdo a los parámetros científicamente aceptados para cada rango de edad. De hecho, esa fue la razón por la que anteriormente había pasado temporadas internado en hospitales psiquiátricos. La última noticia que se tiene de ‘El monstruo de Basauri’ data del 4 de enero de 1978, cuándo se publicó en los medios su ingreso en el Hospital de Basurto por una intoxicación y contusiones múltiples. José Ignacio había sido golpeado e obligado a ingerir varios medicamentos por parte de sus compañeros de galería en la cárcel de Basauri. Desde entonces, nada más se ha sabido sobre el basauritarra que acabó con la vida de cuatro personas hace cuatro décadas.

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