Basauri

La carta de un basauritarra que sufrió abusos sexuales en su infancia

Imagen del video de la Asociación en el que Pepe cuenta su testimonio / Asi de Claro-Youtube

El próximo día 19 de noviembre se celebra el Día Internacional para la Prevención del Abuso Infantil. La Asociación Garaitza de Bilbao, que se encarga de ayudar al tratamiento del abuso y el maltrato a la infancia, ha elaborado varios vídeos para sensibilizar sobre el abuso infantil; en ellos, los usuarios y exusuarios de la asociación cuentan en primera persona la experiencia sufrida durante su niñez.

Uno de los testimonios pertenece a Pepe, un basauritarra de 46 años que relata cómo su agresor se ganó la confianza de su familia y abusó de él de manera continua en “innumerables ocasiones desde los 8 a los 11 años”. Además, explica como 36 años después de aquella dramática experiencia logró contárselo a su mujer, con la que llevaba 20 años. A partir de ahí, empezó su recuperación, aunque el delito que cometió su agresor prescribió cuando Pepe tenía 28 años. Asimismo, asegura que esa persona sigue entrenando a niños y “ganándose la confianza de sus familias”.

La Asociación Garaitza ha convocado una concentración el próximo lunes 19 a las 19:00 en la Plaza del Arriaga de Bilbao para mostrar su apoyo a las víctimas de abuso infantil. Según sus datos, 1 de cada 4 niñas y 1 de cada 7 niños han sufrido abusos sexuales y solo un 15% de los casos son denunciados.

Pepe ha querido también expresar sus sentimientos y animar a todas las víctimas a contar su experiencia a través de una carta que reproducimos íntegra a continuación.

CUANDO HABLARLO ES LA SALIDA

Todos hemos sido niñ@s y en algunas ocasiones, al dormir, hemos tenido pesadillas, un miedo intenso que nos hace despertarnos llamando a gritos a nuestros padres, esperando ese abrazo protector y esas palabras dulces que nos devuelven la tranquilidad.

Un niñ@ abusad@ sexualmente en la infancia, vive con ese miedo y esa angustia día y noche, día tras día, año tras año. Además, se añade el dolor, el desamparo y la vergüenza de creer que es culpa suya y se pasa los días dando ese grito de ayuda que nadie escucha.

A medida que va creciendo, el tema se complica. El miedo, la vergüenza, la culpabilidad, la desconfianza, la desesperación… se van multiplicando y aparecen nuevos síntomas: falta de autoestima, hiper vigilancia, impotencia, depresiones… Todo siempre acompañado por un miedo indescriptible.

Yo he vivido 35 años en silencio. Es muy duro y difícil. Mi cabeza siempre centrifugando a 1.100 revoluciones… Angustiado, acojonado, con manías, terrores nocturnos… Viviendo como podía porque creía que si hablaba de mi desgracia, todo se resquebrajaría, todo se acabaría… Verían el bicho que era, descubrirían el disfraz y el maquillaje que había llevado todos estos años.

Hablarlo para mí fue toda una liberación. De hecho, pasó todo lo contrario de lo que toda mi vida mi cabeza había pensado. No fue el fin, si no el principio de mi recuperación, como si hubiese quitado el tapón de la bañera y poco a poco se fuese toda la mierda. Y aunque quedan restos en las paredes y duelen, poco a poco, con mucho trabajo y estropajo quitarás. Es cierto que nunca tendrás una bañera nueva, pero sí una más limpia y brillante.

Sé que quitar el tapón es muy difícil (yo he tardado 15 años), pero puedo asegurar que es mucho más difícil vivir con ese agua sucia toda la vida. Se que ahora mismo estoy con el estropajo, frotando, y tengo ganas de ver la bañera brillar y para eso trabajo.

 

Arriba