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CINCO MINUTOS CON | Manu Orozko: “Visitar la India te cambia la vida y la perspectiva”

manu orozko katilu

Manu Orozko ha retomado sus proyectos solidarios en el Bar Katilu de Basauri, en esta ocasión en beneficio de la ONG Sonrisas de Bombay, que trabaja en la construcción de guarderías y contra la trata en la India. A través de joyas, abalorios, la taza Katilu o los delantales del local, los visitantes pueden aportar su granito de arena para mejorar la vida de los más desfavorecidos.

¿Cómo surge este nuevo proyecto solidario en Katilu? En febrero de 2020 estábamos con un proyecto en beneficio de la Fundación Vicente Ferrer, y cómo llegó la pandemia, nos quedamos tan solo a 700 euros de alcanzar el objetivo. Después de estos dos años, queríamos volver a hacer algo para ayudar a las personas que viven situaciones de miseria y muchas dificultades en la India. Casualmente, mi proveedora de pescado, Belén Villa, me comentó que su hobby era la joyería y me prestó alguno de los collares que hace. Decidimos poner en marcha un proyecto a través de la ONG Sonrisas de Bombay, ofreciendo joyas de autor, abalorios y nuestro propio merchandising, como los Katilus solidarios o los delantales, que ya hemos utilizado en proyectos anteriores.

¿Cómo está siendo la respuesta de la ciudadanía basauritarra? La clientela está muy concienciada, es un goteo constante la ayuda que recibimos de los basauritarras. Hemos empezado muy bien. Todavía no está definido el proyecto al que irán destinados pero nos marcamos un objetivo de 5.000 euros, una cantidad con la que en otras ocasiones hemos podido construir una guardería para 60 niños, con módulos de obra, puesto que en la India hasta los 6 años no es obligatoria la escolarización. Pero esta ONG también lucha contra la trata de personas, puesto que viven realidades tan duras como que hay padres que tienen que vender a sus hijos.

¿Hasta cuándo se podrá participar en el proyecto? La idea es mantener la posibilidad de donar hasta finales de año. Me emociona que mis clientes vengan a mi casa y que además participen en una iniciativa como esta y que además puedan ver una actualización constante de la recaudación a través de un contador. Han sido dos años de parón en los que nos hemos tenido que reinventar, pero no hemos querido dejar de lado nuestra vertiente solidaria. Porque ahora se necesita más que nunca y en cuanto lo las situación ha mejorado, nos hemos lanzado a ello.

Has visitado India en varias ocasiones. ¿Qué impresiones te has llevado? La verdad es que hay una miseria impresionarte en las grandes ciudades. De hecho, uno de los objetivos de la Fundación Vicente Ferrer es que la gente no emigre a las ciudades y sigan en un entorno rural. Ellos piensan que pueden mejorar sus vidas en las grandes urbes, pero lo cierto es que allí la situación es mucho peor. En cuanto a lo personal, parece un tópico pero cuando visitas la India realmente te cambia la vida y la perspectiva . A pesar de las dificultades que tenemos aquí, se nos olvida muchas veces la miseria que hay en otros países. Te toca la fibra. Y he vuelto muchas veces y pienso, si todo va bien, volver en un corto plazo para ver in situ todos los proyectos de las dos ONGS.

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