Entrevistas

Familia Perrino: “Si pudiésemos traeríamos a Vietnam a nuestros seres queridos, la seguridad es altísima”

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La famlia Perrino viajó a Vietnam para culminar un proceso de adopción / Cedida

El pasado 9 de marzo, el basaurritarra Eduardo Perrino viajó con su mujer Susana y su hija Elba de 7 años hasta Vietnam. Allí iban a recoger a My, una niña de 17 meses cuyo proceso de adopción comenzó hace unos 3 años. Pocos días después, se declaraba aquí el Estado de Alarma por el coronavirus y medio mundo tomaba preocupaciones ante la rapidez del contagio del virus. A la espera del visado de My, que no obtuvieron hasta el 19 de marzo, no pudieron volver antes. Ahora, “ningún vuelo nos da la suficiente certeza para regresar”, explican. Pero se sienten muy seguros, porque el nivel de control y protección en Vietnam es “altísimo”, después de que sufrieran muchas muertes a causa del SARS en 2003.

Vuestro viaje a Vietnam comenzó pocos días antes de que se agravara la situación provocada por coronavirus. ¿Ibais con miedo? Antes de irnos ya vimos cómo estaba el tema, pero cuando emprendimos viaje no se había decretado aún el Estado de Alarma, los colegios no habían cerrado. De hecho, previo al viaje llamamos por teléfono a Sanidad y preguntamos cuáles eran las vacunas que nos teníamos que poner y los problemas que podían surgir a la hora de viajar con una menor a Vietnam a nivel de salud y también pregunté por el Covid. Pero me dijeron que en Vietnam me preocupara más por el dengue en caso de que me picara un mosquito, porque el coronavirus era un ‘catarro’ y no nos iba a pasar absolutamente nada. Que era algo anecdótico.

Durante vuestra estancia en Vietnam la situación se ha ido agravando. ¿Cuándo comenzasteis a plantearos la vuelta? Era imposible volver hasta que no nos dieran el visado de My, que recibimos finalmente el día de 19 marzo. Justo cuando lo conseguimos, llamamos a la agencia de viajes para que nos adelantara el vuelo al 20 o 21 de marzo, ya que el nuestro estaba previsto para el 27. Al cabo de tres horas desde la agencia de viajes se nos informó que todos los viajes estaban cancelados, incluidos nuestros vuelos en Vietnam Airlines. Así que empezamos a movernos. Aunque es verdad que el día 17, como teníamos que hacer algunas gestiones en la Embajada, aprovechamos para hablar con el cónsul . Le explicamos nuestra situación, para ver si se podían acelerar los trámites o si nos podían ofrecer su apoyo si teníamos algún problema, pero no imaginábamos que unos días después nos iban a cancelar los vuelos. No podíamos viajar antes sin el visado de My porque no la hubieran dejado salir del país.

¿Con que otras instituciones u organismos os habéis puesto en contacto y cuál ha sido su respuesta? Hemos hablado con la Delegación del Gobierno de Cantabria y de País Vasco, contamos con un enlace en el Ministerio de Exteriores, tenemos contacto diario con la Embajada de España en Vietnam y con varios medios de comunicación. Además, cientos de personas se han puesto en contacto con nosotros para ayudar. Hasta el Gobierno de Vietnam tiene nuestros datos porque se los ha dado el hotel. Al principio en la Embajada Española nos dijeron un poco que nos buscáramos la vida, pero posteriormente al moverse el asunto por redes sociales, acercaron posiciones. Nos han asegurado que no tendremos problemas para alargar los visados, que ahora tenemos hasta el 7 de abril. Desde la Embajada nos han ofrecido cuatro vuelos, pero todos pasan por alguna ciudad europea y después nosotros tendríamos que buscarnos la vida para llegar a Madrid. Muchos de los aeropuertos a los que llegaríamos tienen cerrados todos sus servicios. Tendríamos que llevar una maleta llena de comida para alimentar a nuestras hijas y no sabemos por cuánto tiempo. Asi que la seguridad que nos ofrecen con estos vuelos es nula.

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La familia lleva en Vietnam desde el 9 de marzo / Cedida

¿Donde os hospedáis y qué medidas de seguridad tenéis? Ahora mismo estamos en un apartahotel de Hanoi, en una de las cadenas más importantes de Vietnam. Aquí nos encontramos muy seguros. Nos toman la temperatura cada vez que entramos y salimos por la puerta, tenemos una clínica en el hotel. Además, se han puesto ellos mismos en contacto con el Gobierno de Vietnam. Como hubo varios vuelos con el mismo trayecto que el nuestro (Paris-Hanoi) en el que hubo varios infectados, no nos dejaron salir del hotel hasta que confirmaron al 100% que no se trataba del nuestro. Aquí estamos muy seguros, nos tratan muy bien y ya somos como de la familia. Hay muy pocos inquilinos, y como hay tanta seguridad hemos decidido no salir de aquí. El precio no es barato y habíamos barajado ir a otros hoteles más económicos, pero el hotel nos ha bajado el precio para que no nos vayamos. A día de hoy, el 80% de los hoteles en Hanoi están cerrados.

¿Cómo es la situación en Vietnam respecto al coronavirus? ¿Hay muchos casos? El nivel de control es máximo. Hay 165 casos y conocen al nivel de detalle donde estuvo o de donde procedía cada uno de los contagiados, para que puedas comprobar si has cogido el mismo vuelo o estado en el mismo restaurante. Es un control brutal y eso nos da tranquilidad. Los vietnamitas son muy obedientes y tienen mucho cuidado. Tenemos miedo cuando leemos las noticias españolas y europeas. Ojalá tuviera una máquina teletransportadora para poder traer a mis seres queridos aquí. Veo difícil que la situación en Vietnam llegue a desbordarse. Este país ya sufrió muchas muertes con el SARS, ya saben lo que es esto y lo pasaron tan mal y perdieron tantas vidas que creo que ahora no se van a permitir el lujo de que esto vaya a más. Aunque nunca se puede saber lo que nos deparará el futuro.

¿Qué os dicen vuestros familiares desde la distancia? Al principio estaban muy asustados, con ganas de que volviéramos. Una familiar que trabaja en Sanidad nos dijo desde el primer día que no se nos ocurriera movernos. Ahora nuestros familiares están más tranquilos, cuando les hemos explicados que las opciones de volar no son seguras y que aquí el control es absoluto. Prefieren que nos quedemos. Creemos que es mejor estar aquí hasta que tengamos un vuelo que nos de certezas y después podamos llegar a Bilbao o Santander, cuando la situación mejore en España.

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